Dentro del marco actual epidemiológico de aumento de las TCAs en nuestro país, además del aumento de obesidad y sobrepeso (todo aumenta y nada bueno…) se hace necesario el evaluar las intervenciones que se están llevando a cabo en las diferentes autonomías y a nivel central para intentar prevenir esta progresión en aumento.



Y ya se ha evidenciado que las estrategias a nivel individual no han tenido el efecto deseado y por tanto no son las que debemos de seguir si queremos que estas proporciones cambien. Por lo cual, las acciones deberían de ir encaminadas desde las diferentes organizaciones a la comunidad y quizás así se obtengan mejores resultados (y digo quizá, porque ya hay estudios que refieren que sí, que son preventivas este tipo de actividades y se han podido medir estos datos, pero aún son insuficientes y necesitamos más estudios a largo plazo).

Quiero desarrollar los puntos o ámbitos de actuación,  que según los expertos en varios estudios, abajo mencionados, tendríamos que tratar:
–         1.  Los padres, (y en extensión al resto de familia de primer grado), desde el ejercicio de mi profesión de enfermera además de nutricionista, he podido comprobar en unidades de salud infanto-juvenil que muchas veces el problema viene de casa, los padres, sobre todo las madres de estos pacientes han tenido algún tipo de problema conductual o lo tienen.

Aún así, es mucho mayor el número de familias sin problemática de TCAs sobre el que se debe trabajar, porque en estos no existe el condicionante genético como en las otros casos, pero quién no ha escuchado a una amiga decir delante de sus hijos por ejemplo que se tiene que poner a dieta o similar.

Debemos educar a las familias para que no hagan comentarios que contribuyan a la insatisfacción corporal, a los comportamientos alimentarios alterados o disfuncionales, para que promocionen desde casa, hábitos saludables respecto a la alimentación y  ejercicio.
–          2. Trabajar con los grupos de iguales en los colegios para promover hábitos saludables y para evitar burlas sobre el peso.
 Todos sabemos que los niños son muy crueles y desde este punto y el anterior hay que trabajar para concienciarlos desde pequeños en que unos nos son más que otros por la apariencia física.
–           Desde los colegios, también habría que educar a los profesores, para que favorezcan cambios saludables en relación a la alimentación y la actividad física, teniendo en cuenta las diferencias individuales, para no influir negativamente en los niños.
–          3. Habría, además que formar a los profesionales de la salud para que tengan en cuenta que existen factores de riesgo compartidos entre la obesidad, las alteraciones alimentarias y los TCA, además de que una actuación errónea puede llevar de un problema a otro;
–         4.  El trabajo de la comunidad al respecto debería de realizarse desde,los ámbitos de moda, periodismo, políticaetc para la prevención de estas patologías intentando no promoverhábitos no saludables que conlleven a conductas erróneas, pensamientos erróneos y sentimientos negativos en cuanto a imagen, alimentación y ejercicio físico.
–          Además de la participación de los gobiernos en las iniciativas de salud pública en todos los niveles dirigidas a la prevención de las alteraciones de la alimentación y de la imagen corporal.
Información sacada de los estudios de Levine y Smolak, 2006; Neumark-Sztainer, Levine et al., 2006; Neumark- Sztainer, 2005, 2009; O’Dea, 2005a, 2007; Paxton, 2012 en prensa; Piran, 2005.

La nota positiva es que con intervenciones similares a las aquí propuestas y desarrolladas tenemos en España la estrategia NAOS, pero creo que aún queda mucho por hacer y mucho por trabajar al respecto para que podamos conseguir lo que ansiamos, prevención y que esto se traduzca en un menor aumento de esta problemática en España.

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