Hablamos de la “dieta” en su concepto restrictivo y no saludable, no como hábito habitual equilibrado y variado.
¿Porque no hacer este tipo de dieta restrictivas entonces?

 

1. Este tipo de dietas no funcionan. Quien hace dieta no pierde peso de forma duradera.
Hacer dieta produce pérdidas de peso a corto plazo, no más allá de seis meses, seguidas por una recuperación del peso. Con frecuencia se gana más peso del que se había perdido. (Los estudios muestran que las personas que hacen dieta son más propensas a desarrollar sobrepeso que las que comen con normalidad.)
¿Entonces, que hay que hacer? La respuesta sería tener una adecuada alimentación. Este es el tipo de dieta que si hay que hacer, una que nos enseñe a comer y nos aporte todos los macro y micronutrientes que necesitamos.
2. Hacer dieta puede causar lesiones y muerte.
Esto es dado el desquilibrio hidroelectrolítico que se puede producir.
Cada vez son más los estudios que correlacionan el hacer dietas de este tipo con graves daños para la salud y mortalidad.
3. Hacer dieta altera los procesos normales del organismo
Nuestro organismo acumula en épocas de abundancia para cuando vengan las de escasez. Las pérdidas rápidas de peso hacen que el organismo entre en un estado estresante y defensivo. Y tal cual a nuestro genotipo ahorrador y teoría de la eficiencia, nuestro organismo disminuye nuestra tasa metabólica en estado de reposo, de manera que disminuye la tasa cardiaca, la temperatura y la función sexual, disminución de la actividad sexual, apatía, socializamos memnos, etc. Todo esto para mantener con las reservas que hay las funciones vitales.
4. Hacer dieta causa ciclos de pérdida y recuperación del peso (efecto yo-yo)
Y según las investigaciones las tasas de mortalidad más altas se asocian con los ciclos de pérdida y recuperación del peso.
5. Las personas que hacen dieta a menudo se sienten cansadas, mareadas y tienen dificultades para concentrarse.
Por lo que he explicado en el punto 3 además de por la disminución de la biodisponibilidad de micro y macronutrientes.
6. Hacer dieta lleva a episodios de atracones, alimentación caótica y alterada
Hacer dieta altera el comportamiento alimentario normal. Las personas que hacen dieta acaban por anular las señales normales de hambre y saciedad, por lo que ya no pueden saber cuándo tienen hambre o cuándo están llenos, y comer en consecuencia.
7. Hacer dieta es el principal precursor de los trastornos de la conducta alimentaria.
Las dietas restrictivas y sobre todo las autoguiadas, están relacionadas con la aparición de los TCA.
8. Hacer dieta provoca preocupación por la comida.
Esto puede hacer que las personas lleguen a obsesionarse.
9. Hacer dieta minusvalora la mujer, y cada vez más a hombres y niños.
Al hacer dieta se centra la atención en la apariencia, más que en la valía personal, el talento y la realización personal. Y, desgraciadamente, las madres que hacen dieta se convierten en modelos de hacer dieta para sus hijos.
10. Las personas que hacen dieta ponen sus vidas en suspenso, “esperando a ser delgadas”.
La típica frase “no me voy a comprar ropa porque estoy a dieta, hasta que no pierda todo lo que tengo que perder”. Es muy importantes que nos aceptemos tal y cómo somos, para nuestra salud bio-psico-social.
Ante todo esto, recomiendo que os pongáis en manos de un dietista-nutricionista que os ponga una dieta saludable en la que hagáis vida normal y os enseñe a comer para que a la vez que se programa una pérdida de peso esta se pueda mantener en el tiempo y constituir tu nuevo estilo de vida.

Un estilo de vida, equilibrado, sano y adaptado a tus necesidades, pero siempre bajo las premisas de las recomendaciones de la SENC (Sociedad Española de Nutrición Comunitaria) y OMS (Organización Mundial de la Salud).

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